CUMPLIMOS 200 AÑOS SIN LAURELES NUEVOS

 


Ya cumplimos 200 años de nación libre e independiente. ¡Qué lindo suena! Nuestro país ha llegado a los 200 años. Si los seres humanos viviésemos trescientos años o más, ahora nuestros próceres serían entrevistados por todas las televisiones del país. Y seguro que les preguntarían: ¿Cuáles son los sueños de aquellos primeros días de Independencia que se han cumplido?
Pero claro, ellos ya no están y entonces sería interesante que ese análisis nos lo hiciésemos nosotros, los actuales argentinos. Nosotros, que heredamos un país liberado gracias al sacrificio, incluso hasta la muerte, de muchos compatriotas que dieron su vida por un sueño. Seguro que en ese sueño estaba el de conseguir un país pujante y líder mundial.
Hoy, después de 200 años, si hiciésemos ese análisis sin hacer trampa y pensando en los sueños de los fundadores de nuestra patria, habría que llegar a la conclusión de que les hemos fallado.
Para empezar, si mirásemos para atrás, comprobaríamos que aquellos padres y madres de la patria, no se parecen en casi nada a los que nos gobernaron en los últimos cien años. Creo que con los gobernantes de la última centuria, pasó algo similar a lo que le sucedió a un familiar mío, con unas semillas del típico zapallito criollo.
Mi familiar, llevó para España en 1965, unas semillas de zapallito, con la intención de sembrarlas y poder consumir zapallitos criollos. El primer año los zapallitos eran exactamente iguales que los argentinos. Entonces guardó semillas y volvió a plantarlas. Al año siguiente los zapallitos ya eran algo distintos y habían perdido parte de su forma característica. Luego siguió repitiendo la operación durante algunos años y últimamente los zapallitos, sólo eran zapallos, pero ya no se parecían en nada a aquellos primeros zapallitos argentinos. Creo que a nosotros nos ha pasado algo similar con los herederos políticos de aquellos padres de la patria.
¿Y por qué digo esto? Pues por ejemplo, Estados Unidos tuvo su independencia unos años antes que nosotros y han llegado a ser, desde hace años, primera potencia mundial. Todos sabemos que en el mundo no se hace nada sin que los norteamericanos den su permiso. Incluso ellos han decidido, en los últimos sesenta o setenta años, cuáles son los gobiernos que podemos tener los argentinos. Además, nadie se atrevería a tocar las riquezas del territorio norteamericano. Incluso ningún país se atreve a tocar a un norteamericano que ande por el mundo.
Pero a nosotros nos han quitado y nos quitan el oro, el petróleo y lo que les dé la gana. Incluso hay terratenientes extranjeros que se dan el lujo de prohibir, a los argentinos, el paso en zonas de los lagos de Bariloche. Zonas que son de uso común, para los habitantes de Argentina. Eso sucede en nuestro propio suelo, con una patria que se supone ¡LIBRE E INDEPENDIENTE!
Seamos sinceros. Los que estamos fuera de Argentina hemos podido comprobar que a los medios de comunicación extranjeros, nuestros 200 años de independencia les importó un pimiento. La razón es muy sencilla: ¿qué lugar ocupa Argentina en el mundo?
Los héroes de nuestra Independencia se sentirían defraudados, con una nación que en pleno siglo XXI, sigue teniendo pueblos sin luz, sin agua, sin carreteras, sin hospitales, villas miserias, niños abandonados, analfabetismo o enfermedades como el Chagas, el dengue, y otras muchas que tienen su cultivo y expansión en la miseria y la desigualdad social.
Creo que todos les hemos fallado a los próceres de la Independencia. Y fracasamos porque nos hemos dejado engañar por falsos patriotas que, como los zapallitos criollos, no se parecen en nada a aquellos de donde procedían las semillas de independencia y libertad. Lo malo es que la degeneración metamórfica continúa. Nuestros próceres soñaban una gran nación, pero los de ahora se conforman con ganar el próximo mundial de fútbol.
Ojalá que los argentinos del 300 cumpleaños tengan la patria soñada por nuestros primeros próceres.
En realidad, lo primero que deberíamos hacer los argentinos de los últimos cien años, es cambiar la letra de nuestro himno. Y en donde dice: “Sean eternos los laureles que supimos conseguir”, deberíamos cantar: “Sean eternos los laureles que supieron conseguir”. Y esto debería ser así porque en los últimos cien años nuestros líderes políticos no han sido capaces de conseguir, para la patria, laureles comparables a los que consiguieron nuestros primeros próceres.

Un saludo.